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Blackrock pregunta y Microsoft da la fórmula: tokens por euro por vatio
¿Por qué no se ven resultados inmediatos de la aplicación de la IA en términos de productividad? Nadella dice que las compañías debe aportar datos de contexto, su conocimiento tácito
¿Cuál es la diferencia real entre un documento, un sitio web y una aplicación? El CEO de Microsoft, Satya Nadella, confiesa en el Foro de Davos que esa era la clase de preguntas que formulaba Bill Gates cuando él se incorporó a la compañía en 1992. En la era de la inteligencia artificial (IA), la respuesta ha cambiado. Hoy la diferencia es que existe un software capaz de “transformarse a sí mismo”.
“Puedo escribir un documento y, a continuación, decir simplemente que lo quiero como sitio web. La IA lo cambiará usando código. Y si digo que tampoco me gusta como sitio web y que lo quiero como aplicación, escribirá más código para transformarlo de nuevo. Ese razonamiento, esa capacidad de predicción, de tomar medidas coherentes a largo plazo, es lo que mejorará nuestro trabajo”, afirma.
La IA es “de la misma clase que internet, los dispositivos móviles, el PC o la nube, o quizás incluso mayor. Mi propia creencia en esta generación de IA y su capacidad realmente se construyó cuando vi por primera vez a GitHub Copilot hacer finalizaciones de código”. Ahora existen “agentes autónomos completos a los que puedes darles todo un proyecto y funcionan 24/7”. Lo llamativo es que, pese a todo, “el desarrollador de software sigue teniendo mucha iniciativa”, sólo que “los niveles de abstracción van a cambiar”.
Larry Fink, CEO de BlackRock, es su interlocutor en la sesión. “Si no fuera por la tecnología y la IA de hoy, no podríamos funcionar a la escala en la que operamos”, reconoce a Nadella. La clave para que se aproveche la tecnología a nivel de país es obtener el mejor resultado posible en la relación “tokens por dólar por vatio”. Es como la electricidad, “solo necesitas una red ubicua de energía y tokens. Eso impulsará el resto de la economía”, dice.
“¿Cómo crees está cambiando la estructura de las organizaciones en un mundo de IA?”, le pregunta Larry Fink. “Como empresas, tenemos que cambiar la forma en que trabajamos”, responde Nade lla. “Al venir a Davos, las 50 reuniones bilaterales que he preparado tenían un flujo de trabajo particular. Antes, mi equipo de campo habría redactado notas, yo llegaría a mi sede y las refinaría aún más. Nada había cambiado realmente desde que me uní en el 92 hasta hace unos años”.
Ahora, en cambio, “voy al copilot y le digo: “me voy a reunir con Larry, por favor, hazme un resumen”, y me da una visión de 360 grados. Sabe lo que estamos haciendo con vosotros como clientes, lo que estamos haciendo como cliente vuestro y todo lo demás. Captura información”. El siguiente paso, explica el CEO de Microsoft, es “compartir la inmediatamente con todos mis colegas en todas las funciones. Piénsalo. Es una inversión completa de cómo fluye la información en la organización. Se aplana, tienes que rediseñarlo todo estructuramente porque quieres que las personas puedan tener esta información fluyendo libremente”.
La otra gran consideración, añade, es “cómo asegurarte de tener el conjunto de datos para alimentar a la IA de contexto”, porque la capa de inteligencia “es tan buena como el contexto que le das”. Habla de “ingeniería de contexto”, y la vincula con “el conocimiento tácito que tenemos al trabajar en varios departamentos y mover papel e información”.
Aparece entonces una alusión velada al informe del MIT que cifraba este verano en el 95% el volumen de proyectos de IA generativa que fracasaban. “Por qué no se ven resultados inmediatos en la productividad”, apunta Nadella, “porque tienes que hacer el trabajo duro”. El del contexto.
Las grandes organizaciones tienen un desafío fundamental, en este sentido. Su “fortaleza inherente” son las relaciones, los datos, el conocimiento, pero “si no la traducen en una nueva función de producción, se quedarán estancados”. Por lo tanto, “el desafío de la gestión del cambio para las grandes organizaciones será mayor”. Para las pequeñas el problema radica en “superar los problemas de escala”. Vamos, por consiguiente, hacia “un mundo muy competitivo e intenso donde ninguno de los dos lados, ya sea un nuevo participante o uno establecido, puede tomárserlo como si pudiera simplemente dejarse llevar”.
