Las Claves de los Expertos

Agustín J. Sáenz (Tecnalia) en La Hora Premium: la ventaja competitiva estará en anticiparse y colaborar ante el auge de la IA y los humanoides

El director de Estrategia, Mercado y Tecnología de Tecnalia participa en el ciclo temático 'IA y Robótica, hacia el mundo híbrido' y advierte de la aceleración del mercado de los humanoides, destaca el liderazgo de China y sitúa la transformación organizativa, la formación y la cooperación empresarial entre las prioridades para aprovechar la nueva ola tecnológica

María José
María José Martínez Modelo
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
10-06-2026

La entrada de los humanoides, la inteligencia artificial física y el talento aumentado abre una nueva etapa para la industria. Y, en ella, la capacidad de anticipación y la colaboración empresarial serán las que marcarán la diferencia en los próximos años. Esa ha sido la principal conclusión de la ponencia ofrecida por Agustín J. Sáenz, director de Estrategia, Mercado y Tecnología en Tecnalia y colaborador de Atlas Tecnológico, durante una nueva sesión de La Hora Premium, integrada en el ciclo ‘IA y Robótica, hacia el mundo híbrido’.

Bajo el título , ‘¿Nueva era?... Humanoides, IA física, talento aumentado... ¿Entrada en rampa o escalón?’, y moderado por Pablo Oliete, CEO de Atlas Tecnológico, el experto ha iniciado su intervención con una reflexión sobre la dificultad de prever la velocidad de las transformaciones tecnológicas. Tras analizar durante años cientos de proyectos de desarrollo tecnológico, ha explicado que las organizaciones suelen acertar en identificar qué tecnologías tendrán relevancia, mientras que resulta mucho más complejo determinar cuándo alcanzarán una adopción masiva. Según ha indicado, “un tercio sí se atina”, en referencia a aquellos casos en los que coinciden el qué, el cómo y el cuándo de una innovación.

A partir de esa premisa, Sáenz ha abordado la convergencia entre la IA generativa y la IA física. Mientras la primera aporta capacidades de razonamiento y creación de contenidos, la segunda conecta inteligencia, percepción y acción en el mundo físico. En palabras del ponente, la IA generativa “piensa, crea”, mientras que la IA física “percibe y actúa”. La combinación de ambas capacidades permite que una máquina pueda “pensar, crear, percibir y actuar”, una posibilidad que, a su juicio, sitúa a la industria ante un cambio de gran alcance.

La sesión ha repasado también los datos que muestran la creciente aportación de la inteligencia artificial a la cadena de valor industrial. Sáenz ha destacado especialmente los ámbitos de fabricación y compras, donde diversas investigaciones apuntan a incrementos significativos de productividad y eficiencia. Sin embargo, ha insistido en que el principal desafío tiene menos relación con los algoritmos que con la transformación organizativa. “La madre del cordero está en las dos que faltan”, ha asegurado, al referirse a la necesidad de modificar modelos de negocio, procesos internos y estructuras de gestión para capturar el valor de la tecnología.

Uno de los aspectos que más atención ha recibido durante la ponencia ha sido la formación de las personas. El directivo de Tecnalia ha mostrado estudios que reflejan cómo la percepción sobre la utilidad de la inteligencia artificial cambia de forma notable después de un proceso de capacitación. Para Sáenz, la formación aporta competencias y ayuda a identificar oportunidades de mejora que antes pasaban desapercibidas. Desde esa perspectiva, ha defendido el concepto de talento aumentado como una de las aplicaciones más inmediatas y valiosas de la IA en las organizaciones.

Anticipación como ventaja

La segunda gran parte de la ponencia ha estado dedicada a la IA física y a la robótica humanoide. Recién llegado de un viaje a China, donde ha visitado fabricantes, centros de entrenamiento y proyectos de desarrollo, Sáenz ha descrito un escenario de aceleración extraordinaria. En ese sentido, ha recordado que los humanoides llevan años presentes en laboratorios y entornos experimentales, aunque la situación actual incorpora factores nuevos como la caída de costes, la mejora de la capacidad de procesamiento y la aparición de numerosos fabricantes.

El dato que más ha llamado la atención ha sido el liderazgo chino. Según ha explicado, el país asiático concentra actualmente cerca del 44% de la actividad relacionada con humanoides y despliega una estrategia industrial de largo plazo. “La velocidad está jugando un papel determinante desde el punto de vista de ventaja competitiva”, ha señalado. Aun así, considera que la principal fortaleza de China reside en otro aspecto. “La ventaja competitiva es la anticipación”, ha asegurado al analizar la capacidad del país para planificar y ejecutar políticas industriales orientadas a horizontes de diez o quince años.

Durante su intervención, Sáenz ha mostrado ejemplos de fabricantes chinos que ya trabajan con volúmenes de producción elevados y precios cada vez más bajos, con algunos modelos que aspiran a situarse en rangos de coste impensables hace apenas unos años. Esta evolución, unida a la necesidad de responder al envejecimiento demográfico y a la escasez de trabajadores en determinados sectores, impulsa una rápida expansión del mercado.

Europa ocupa una posición más discreta en la fabricación de humanoides. El ponente ha citado iniciativas de grandes empresas y centros tecnológicos europeos que trabajan en pilotos y casos de uso industriales. A su juicio, existe una oportunidad relevante para fabricantes especializados capaces de aportar soluciones diferenciales en sensores, actuadores, baterías o sistemas de manipulación.

La base: colaboración

En el coloquio posterior, moderado por Pablo Oliete, la conversación ha girado hacia las recomendaciones para las empresas industriales. Sáenz resumió su planteamiento en dos capacidades fundamentales. “La capacidad de saber hacer dos cosas. Uno, anticiparse y dos, colaborar”. En su opinión, los consejos de administración deberían reservar cada año una parte de sus recursos a explorar tecnologías con potencial futuro, aunque todavía no generen resultados inmediatos.

Frente a modelos basados únicamente en relaciones comerciales convencionales, Sáenz ha defendido fórmulas de cooperación más profundas entre empresas, centros tecnológicos y otros agentes. “Colaborar es una cosa que decimos mucho, pero que es muy difícil hacer”. Esa cooperación, ha añadido, implica asumir riesgos compartidos y construir proyectos conjuntos con una visión de largo plazo.

La sesión ha concluido con una reflexión sobre el papel de la inteligencia artificial en el desarrollo humano, en la que el ponente se ha mostrado optimista acerca de su contribución al bienestar y a la mejora de las condiciones de vida cuando se orienta hacia fines positivos. Desde su experiencia en proyectos de cooperación internacional, sostiene que estas herramientas permiten actuar con mayor rapidez, eficiencia y alcance. El futuro de la IA física y de los humanoides ya ha comenzado, pero su alcance dependerá de la capacidad de empresas e instituciones para anticiparse, colaborar y aprender a formular las preguntas adecuadas.

El ciclo de ‘IA y Robótica, hacia el mundo híbrido’ continuará el próximo 25 de junio, a las 13 horas, con la ponencia que ofrecerá Javier Sirvent, evangelista tecnológico y colaborador de Atlas Tecnológico, con el título ‘Terminator era el tráiler. Esto ya no es una película’. Las inscripciones ya están abiertas (ponencia exclusiva para usuarios Premium de Atlas Tecnológico).


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